top of page

QUÉ PUEDEN ENCONTRAR EN

POR AHÍ 

En esta sección del blog es donde van a encontrar todo lo que escribo y algunas fotos o videos sobre los viajes que he hecho, los que quiero hacer y algunos consejos de cosas que he ido aprendiendo sobre la marcha y no son ninguna verdad universal ni mucho menos, pero pueden llegar a servirles.

Para contarle a los nietos.

  • Foto del escritor: Por Ahí Blog
    Por Ahí Blog
  • 30 nov 2020
  • 4 min de lectura

Recién empezaba el 2012 y se decía -una vez más- que en unos meses se terminaba el mundo, y por un momento pensamos que capaz se terminaba en ese carnaval en Rocha.

El carnaval de La Pedrera es de los mas famosos del país. Hasta hace unos diez años, se destacaba por ser muy sui generis,y sobre todo muy familiar, simplemente la gente del lugar y algunos mas iban disfrazados o a tocar tambores por la calle principal y algunos boliches armaban baile en la calle y ya. Pero, la bola se fue corriendo, y cada año se amontonó más gente hasta que por supuesto, lo rompimos. Y mis amigas y yo no tuvimos mejor idea que ir cuando se rompió el carnaval de La Pedrera.


Con no mucho tiempo empezamos la primer difícil tarea de buscar alojamiento, en La Pedrera ya estaba casi todo lleno y si había algo libre salía petrodólares. Bueno, decisión grupal mediante, nos quedamos en otro balneario y el día de carnaval vamos y volvemos en ómnibus. El balneario elegido fue Valizas, a 48 kilómetros. El plan era redondo, Valizas era mucho más barato y además desde ahí podíamos, e íbamos a hacer la famosa caminata hasta Cabo Polonio entre las dunas. Buscando, encontramos una casa para las cinco, contra la playa y sospechosamente barata. Demasiado bueno para ser verdad, ¿no? Spolier alert, demasiado bueno para ser verdad, pero esto no fue lo primero que malió sal.


Viernes de febrero, mucho calor, y cargamos un susuki alto, primero con cinco personas, nuestros equipajes que incluían disfraces, mucha, pero mucha comida ya pronta, para no complicarnos, obvio, y como dato de color, medio cordero para asar y un casillero de cerveza. A escasos 80 kilómetros del punto de partida tuvimos el primer problema, empezó a salir humo del motor, y eso nunca es buena señal. Pararon varias personas que quisieron ayudar y no lo lograron hasta que unos pibes nos mandaron el número del auxilio de la ruta. Estábamos cerca de San Carlos y ahí vivían los tíos de una de mis amigas del carnaval de la muerte que nos alojaron durante unas horas hasta que saliera un ómnibus que nos llevara a Valizas. Primeros caídos, el auto, el medio cordero, algunos litros de cerveza y la primer noche en Valizas. Si quieren saber qué pasó con el auto, falleció en la paz del señor.


Todavía nos reíamos.

A las 5:30 de la madrugada del sábado llegamos a Valizas, pero una vez más a hacer tiempo hasta que la señora que nos entregaba la casa se dignara a recibirnos. La encontramos donde pactamos y arrancó la caminata -eterna- hasta el rancho. Recuerden que íbamos a pata con un montón de equipaje que además no estaba preparado idealmente para llevarlo de a pie y cada vez que tomábamos una calle y preguntábamos “¿cuánto falta?” como si fuéramos niñas ansiosas siempre recibíamos la misma respuesta de la señora con toda la pachorra rochense posible “yyy...si lo quieren en cuadras serán unas cuatro”. Y si señora, ¿en qué otra cosa lo vamos a querer? ¿en millas?. Cuando llegamos al rancho, no estaba contra la playa, estaba EN la playa, y con perfume a pescado rabioso incluido. Efectivamente el rancho era de un pescador y lo primero que hicimos fue abrir todo y limpiar para que se fuera un poco el olor, lógico. Después hasta nos encariñamos con el rancho. Siguiente problema, contamos las camas y había lugar para tres personas y no para cinco como pedimos sin mentir como suele hacerse en las casas de veraneo que son para cinco personas y van quince. Después de varias vueltas la señora nos consiguió otro colchón y terminamos haciendo cama redonda, o cuadrada. Estábamos decididas a que nada nos iba a cagar el carnaval.


Nuestro hogar dulce hogar, cuando ya estaba presentable.

Logramos ir a la playa un rato, porque de tarde ¿quién vino? La lluvia, por supuesto. Nos vino bien para descansar y nada más.


Domingo, un nuevo día, el plan es hacer la caminata a Cabo Polonio e incluso logramos madrugar para que el sol no nos matara tanto. ¿Qué sol? El cielo estaba amenazante pero nos mandamos igual sin hacerle caso al patrón que se venía repitiendo: todo lo que pueda salir mal, va a salir mal. Esta no fue la excepción, cruzamos el arroyo con las mochilas en alto, subimos el cerro de la buena vista y cuando estábamos allá arriba en el medio del mini desierto se nos largó la tormenta sobre nuestras cabezas con actividad eléctrica incluida. La excursión fue corta y peligrosa, pero con adrenalina y el pequeño gran éxito de no haber sido alcanzadas por un rayo. De nuevo, a dormir un rato.


Llegó el día del carnaval. A nuestro quinteto se sumó una integrante más por el día, una amiga que es la reina de los comentarios afortunados y quien usó su mejor respuesta cuando otra de mis amigas dejó sin luz a todo el rancherío de la vuelta por usar el secador de pelo porque antes muerta que sencilla, “cuando dios dio, dio pa'todos”.


Mientras pasábamos el día en nuestro rancho, nos llegaban las noticias de La Pedrera, que accidentes de tránsito, que un tipo tiró un martillo para arriba y obviamente le dio en la cabeza a alguien, nosotras que a esta altura todo nos daba risa y nos imaginábamos siendo el coyote esperando que le cayera un yunque arriba.


Ya dije que caían martillos del cielo, no?

A la noche, las 6 piratas estábamos en La Pedrera de fiesta entre toda la gente y a pesar de que nos divertimos, también hubo un problema, en un momento nos perdimos y el grupo quedó partido en dos por horas. Con lo último que quedaba de noche volvimos a Valizas a dormir, mañana hay que volver a la normalidad.


Las anécdotas no terminaron acá, hasta en el último ómnibus que nos tomamos para volver se sucedieron personajes y frases que repetimos hasta ahora, ocho años después. Porque si en algo coincidimos, fue las anécdotas de ese carnaval, son las que le vamos a contar a los nietos.

Comentarios


  • White Facebook Icon
  • White Instagram Icon
  • White Twitter Icon

© 2023 by Design for Life.

Proudly created with Wix.com

bottom of page