top of page

QUÉ PUEDEN ENCONTRAR EN

POR AHÍ 

En esta sección del blog es donde van a encontrar todo lo que escribo y algunas fotos o videos sobre los viajes que he hecho, los que quiero hacer y algunos consejos de cosas que he ido aprendiendo sobre la marcha y no son ninguna verdad universal ni mucho menos, pero pueden llegar a servirles.

El largo camino a Machu Picchu.

  • Foto del escritor: Por Ahí Blog
    Por Ahí Blog
  • 5 ago 2018
  • 5 min de lectura

Actualizado: 6 ago 2023

Llegó el día de empezar el trayecto hacia la estrella del viaje y como todo venía saliendo sospechosamente bien, este fue el día en que la cosa se complicó.


Mientras hacía mis averiguaciones de excursiones me encontré con un detalle importante: la variedad de formas de llegar desde Cusco a Machu Picchu y con ellas la variedad de precios. Si bien no quería pasar 5 días caminando sí quería saborear un poquito de la caminata así que me decidí por la opción camioneta+caminata/tren. La camioneta va en unas ocho horas desde Cusco hasta el fin de la ruta en una central Hidroeléctrica y ahí se puede hacer un trasbordo al tren para llegar hasta Aguas Calientes o hacer el mismo camino a pie.


Si ese día me hubiese apegado a mi creencia de que cuando el día arranca con un inconveniente va a seguir mal y es mejor cancelar todo, no se si la cosa hubiese sido mejor, pero seguro iba a estar mentalmente más preparada. Y mi primer indicador de que era uno de esos días fue salir más tarde de Cusco por una pinchadura. Lo bueno fue que se pinchó ciudad adentro y no en cualquiera de las chiquicientas curvas al borde del precipicio del camino.

Cuando terminó el momento imperfecto mecánico yo ya tenía más interrogantes de las que mi paz mental toleraba. Por ejemplo, no sabía dónde me iba a quedar ni quién me iba a entregar mi boleto para entrar a Machu Picchu ni cómo iba a saber quién era mi guía asignado.

Un gran porcentaje de la ruta es así. Por suerte la rueda se pinchó en Cusco y no por aquí.

Mientras yo seguía con mis interrogantes a las que el conductor respondía con evasivas y directamente con puro verso, ambas cosas que dejan muy tranquila a una viajera con facilidad para pensar escenarios catasfróficos en su primer viaje sola, subimos y bajamos la codillera para atravesarla. La vista era, como no podía ser de otra manera, espectacular. Mi cámara de fotos fue mi aliada para la distracción. Paramos en el punto más alto de la ruta por encima de los 6000 metros, me bajé y me vino un mareo de la masita que no se si era por la altura o el vértigo (si, tengo vértigo y me fui a Perú, soy re viva) pero seguro fue de los aires más puros que haya respirado. Lo bueno, estaba soleado y sin niebla así que no sólo había buenas condiciones para rutear, también para ver paisajes únicos. Poder mirar la montaña de arriba a abajo y ver el cambio de bioclimas deja de boca abierta a cualquiera. Miré como la roca pelada se iba cubriendo de vegetación cada vez mas densa y verde hasta llegar a ser tropical-y experimenté el cambio de clima en carne propia poniéndome y sacándome capas de ropa.

Parada en el punto más alto de la ruta. Había carteles que decían "precaución: zona de niebla". Yo diría que mas bien es zona de nubes.

La biodiversidad. Definición gráfica.

Pero lo realmente malo empezó al llegar a la central Hidroeléctrica y fue digno de un capítulo de “el peor viaje de tu vida”. Según uno de los tantos versos del conductor, ahí nos esperaba un guía para acompañarnos en la caminata, decirnos donde era el hostel, darnos los tickets, y todo lo que tiene que hacer un guía. Obviamente no había ningún guía en la terminal de la central y lo que eran pensamientos catastróficos en la camioneta, ahora eran mucho peores que catastróficos.

Cuando empecé a caminar hacia Aguas Calientes -caminata de promedio 3 horas- ya lo hice atrás de todo el grupo, así que me apuré todo lo que pude y haciéndome la superada le rogué a un grupo de españoles que venían en mi camioneta si podía unirme a ellos en el trayecto. Esa fue la mejor ocurrencia que tuve en el día porque a los pocos minutos de salir íbamos muy contentos admirando el paisaje que es realmente apabullante y parando a sacar fotos, cuando de repente nos dimos cuenta que se estaba poniendo un tanto oscuro. La noche se nos vino encima en minutos, y podíamos haber sido el inicio de un chiste de gallegos porque ¿quién tenía linterna? ¡Nadie! Así que caminamos haciendo la inca full experience, solo con la luz de las estrellas hasta que nos encontráramos con la civilización. El momento mas desesperanzador fue cuando nos cruzamos a un pibe que iba haciendo el camino inverso y nos dijo que faltaban como 50 minutos para llegar. Casi morimos. Yo ya iba aguantando el llanto hacía rato y aguantar cincuenta minutos, casi una hora más así me parecía intolerable. El momento aventura extrema de trayecto era cuando había caídas de agua de la montaña hacia el río y había que pasar por los durmientes de la vía, un paso en falso y marchabas. Mi torpeza y yo éramos candidatas al Oscar pero gracias a uno de los españoles y su celular con poca batería sobrevivimos todos.

El camino a Aguas Caliente y mis compañeros de caminata españoles. Como ven, el paisaje vale la pena, sólo tengan en cuenta los horarios.

Ya habíamos caído en la triste realidad de que se nos venía la noche encima.

Cuando por fin llegamos al pueblo y yo estaba por llorar mas o menos desde mitad del camino, yo todavía tenía que buscar al famoso guía que no sabía ni como era ni como se llamaba, y además a esa altura tampoco tenía muchas esperanzas de que fuese real. Pero igual fui a preguntarle a un policía que estaba en la placita si sabía dónde estaban los guías como si le preguntara por la farmacia. Pero no terminé de decir "¿me podría decir...?" porque ahí tuve mi momento de reina del drama más conocido como ataque de pánico, y mientras me faltaba el aire y lloraba a la vez el pobre policía no sabía que hacer y trataba de tranquilizarme, inútilmente, claro, porque el ataque de pánico pasa cuando pasa y no cuando te dicen que te calmes aunque sea con la mejor de las ondas. Cuando pude recobrar un poco de aire el policía me mandó a un call center para llamar a la agencia en la que había comprado el tour, y obviamente a esas alturas pensaba que el número que tenía no existía. Por algún percance del call center no pude llamar, obvio, ¿por qué iba a suceder otra cosa? y cuando salí a tomar aire y recalcular escuché mi nombre y apellido. Se había hecho la luz, el ser mitólogico conocido como guía de Machu Picchu se había materializado y me estaba buscando para llevarme al hostel del horror.

No es que estuviese esperando grandes lujos pero mínimo que la ducha funcionara bien. Ah, pero el colchón compensó la ducha mala, el recepcionista raro y el aire de hostel fantasma. Después de la ducha, cena y chat de vómito de la peripecia del día con mis amigas, me fui a dormir una siesta nocturna esperando que el día siguiente fuese mejor, mucho mejor. ————————————————————————————————–

Pensando en retrospectiva, gran parte del malestar de este día podía haber sido evitado si en la agencia hubiesen sido más específicos y si yo hubiese preguntado bastante más.

Moraleja: siempre pregunten absolutamente todo hasta el más mínimo detalle, como por ejemplo, a qué hora se hace de noche, por si pecaron de giles como yo y en los cinco días anteriores no se habían fijado.



1 comentario


  • White Facebook Icon
  • White Instagram Icon
  • White Twitter Icon

© 2023 by Design for Life.

Proudly created with Wix.com

bottom of page