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QUÉ PUEDEN ENCONTRAR EN

POR AHÍ 

En esta sección del blog es donde van a encontrar todo lo que escribo y algunas fotos o videos sobre los viajes que he hecho, los que quiero hacer y algunos consejos de cosas que he ido aprendiendo sobre la marcha y no son ninguna verdad universal ni mucho menos, pero pueden llegar a servirles.

Día de hoy, sorprendeme. Y sí que lo hizo.

  • Foto del escritor: Por Ahí Blog
    Por Ahí Blog
  • 29 sept 2018
  • 3 min de lectura

Actualizado: 11 ene 2024

5 am. Salto de la cama. Agarro mi mochila y dejo mi valija en guardería. Bajo las escaleras y me siento en la puerta a esperar.


Sobre las 5:30 am para la camioneta en la esquina y salgo corriendo súper emocionada (¿yo corriendo emocionada antes de las 6 am? Parece que todo es posible en este mundo).

Soy la primera a la que pasan a buscar y aún no se quiénes ni cuántas son las personas con las que voy a convivir por los próximos cuatro días.


Mientras damos vueltas por Cusco me bajan las revoluciones, pero sólo hasta la siguiente parada en la que levantamos a Michael, un danés que venía demasiado despierto para ser tan temprano. Mas vueltas y se suman Sara y Laura, finlandesa y alemana respectivamente, que vienen viajando juntas desde Santiago de Chile. Otra parada más y se suben Fernando y Ann, peruano y estadounidense y así completamos nuestro internacionalísimo grupo. Como es de imaginarse, para comodidad de todos, we all speak in English en un hermoso viaje hacia la esquizofrenia lingüística. Vamos en busca de nuestras botas de goma y arrancamos.


Poco rato después de salir de la ciudad, paramos a desayunar en Oropesa, un lugar chiquito, mientras nuestra guía compraba el pan para toda nuestra travesía, qué rico el pan peruano. Ahora sí, a la ruta en serio y entre charlas y los nevados que se alejan cada vez más, llegamos a Ninamarca. Si, como Dinamarca pero con N. Paramos a ver unas chullpas (tumbas) de forma un poco peculiar y que pertenecieron a una población pre incaica. Perfectamente podía meterme a una pero me da impresión porque no deja de ser una tumba y poso para la foto en la entradita.


Acá en la entradita ya está bien.

Hay que seguir, así que volvemos a la camioneta. Lo bueno de ser 6 es que tenemos media camioneta libre y nos podemos cambiar de lugar a gusto para no sentirnos tan quietos e incluso retirarnos a la última fila a dormir.


Next Stop. Paucartambo, un pueblo colonial muy pintoresco, todo de casitas blancas con balcones azules contra la montaña. Estaba bastante quieto por ser domingo pero que se está preparando para las fiestas, que son justo cuando volvemos. Alto bonus track. Cuentan los guías que vamos a pasar en el momento justo, cuando hay fiesta pero todavía no llegó el arruine masivo por el exceso de chicha. Fuimos al museo del pueblo en el que vimos cosas sobre las poblaciones nativas del Manu y también sobre las danzas típicas y los personajes representados en ellas que vamos a ver a la vuelta. Mis disculplas, pero algunas de esas máscaras están bien creepy. Caminamos un poco por el pueblo y compramos chicha que yo todavía no había probado y ahí aprendí que cuando un lugar tiene una especie de flor sobre la puerta, es que ahí venden la típica bebida.


La plaza de Paucartambo. En la fuente están los personajes de las danzas típicas.

¿No es precioso?

Otra vez a la camioneta, ya nos vamos acercando a la selva. Volvemos a parar en el punto de entrada al Parque Nacional del Manu. Hacemos un picnic y hacemos la primera de muchas caminatas, porque a partir de acá intercalamos tramos de caminata con otros en el vehículo. Se suponía que desde este punto íbamos a tener una vista única de la selva, pero adivinen qué: altura (aprox 3000-3300 msnm) + humedad: nubes. En este último tramo también cambiamos de guía y nos quedamos con Germán que nos acompañó hasta que volvimos a Cusco.


La panorámica de la selva 1

La panorámica de la selva 2.

Ya bajo el comando de Germán, mientras nos muestra un montón de plantas que vamos encontrando, escucho un ruido diferente, miro para arriba y ahí estaban: los monos. Felicidad. Germán nos cuenta un dato curioso sobre esta especie de monos, que ahora que somos varias personas están tranquilos, pero que cuando hay sólo un par de humanos se paran en las ramas y se golpean el pecho cual Tarzán invitándote gentilmente a retirarte, y si no lo hacés, adivinen qué: it's pippi time! ¡Huyan!

A esta altura yo ya estoy explotada de felicidad de haber encontrado monos, y se me nota. Siento un orgullo secreto por haber sido la primera en oírlos y verlos y me creo la Jane Goodall del grupo.


La primera de muchas fotos de monos. Not sorry at all.

Alguien que me detenga. ¿No? ¿Nadie?


Sobre el atardecer llegamos a nuestro primer alojamiento en Pilcopata, el que tiene luz y agua caliente. No veo casi nada del pueblo porque nos llevan directo al alojamiento. Nos repartimos los cuartos y me convierto en concubina de mis amigas nórdicas. Nos prepararon la merienda y la cena (si si, acá conviven la cena con el café, el te y la chocolatada en la misma mesa) y nos quedamos de charla como si las 14 horas anteriores no hubiesen sido suficientes. Ahora somos nosotros y la diversidad de insectos, auspiciada por el calor y la humedad excesivos.


Pilcopata. Nuestro hogar por algunas horas.

Me voy a dormir con la incertidumbre de lo que será el día siguiente y la felicidad de la misión cumplida de ver monitos.




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